Hoy os presento el primer ejercicio para poder entrenar la videncia, aunque en algunos casos será empezar a impulsarla para que, con perseverancia y esfuerzo, algún día podáis tener verdaderas videncias por vosotros mismos.

Antes, de nada, y como no podía ser de otra manera, tenemos que explicaros cómo tenéis que calentar para poder realizar estos ejercicios de la mejor forma posible. Que no os extrañe esto. ¿Que hacéis antes de practicar cualquier deporte? Ya sabéis que hay que calentar los músculos y el cuerpo en general para no tener luego disgustos. Pues esto es algo similar. Los ojos, vuestro cerebro y vuestro cuerpo debe estar preparado para lo que estáis apunto de realizar.

También tenéis que tener en cuenta, antes de poneros con cualquiera de estas prácticas, que en algunas necesitaréis algunos objetos externos que de normal podréis obtener fácilmente, así que no está de más que los tengáis preparados de antemano. En esta ocasión solo necesitaréis imprimir el siguiente dibujo, que representa una espiral. Debería de tener unos 20 centímetros de diámetro, teniendo en cuenta a la distancia a la que os recomendamos que estéis. Si no queréis imprimirla, también podéis usarla desde la propia imagen que os adjuntamos aquí, viéndola en la pantalla del ordenador que estéis usando.
Si la imprimís, deberéis clavarla en la pared, a la altura aproximada de los ojos, para que la vista vaya sin dificultades hasta ella.  Sea cual sea la opción que hayáis elegido, deberéis estar a una distancia aproximada de un metro para hacer el ejercicio correctamente.

Y cuando estos preparativos estén realizados, podemos pasar a hacer los ejercicios de calentamiento previos al ejercicio en sí. Seguro que recordáis que os dijimos unos puntos clave para empezar a entrenar la videncia, unas características que todos y todas debemos cumplir para poder ser videntes. Pues bien, los siguientes pasos están basados en ellos, así que empezamos.

Lo primero de todo será la relajación, uno de los pilares básicos en los que se sostiene cualquier ejercicio de videncia. Para lograrla, os recomendamos que cerréis los ojos y que os concentréis en vuestra respiración, inhalando y exhalando con calma y lentamente.

Una vez que os encontréis relajados y en calma, podemos pasar al siguiente paso, que está relacionado con el anterior. Debéis vaciar la mente, dejarla en blanco y tratar de no centraros en ningún pensamiento. Como os decimos, si habéis realizado correctamente el primer paso, seguro que no os cuesta vaciar vuestra mente.

Por último, hay que poder centrar los ojos en la figura u objeto que os digamos en cada ejercicio. Esto parece sencillo, pero no consiste solo en centrarse en un punto, hay que ver toda la figura en su conjunto, aunque con los ojos fijos en algún lugar, por supuesto.

Pues bien, ahora ya podemos pasar al ejercicio en sí. Hay que fijar la vista en la espiral que os hemos comentado al principio de este artículo. Fijad la vista y realizad entre 3 y 5 respiraciones profundas para asegurar el estado de relajación. No tratéis de concentraros o de forzar la mente. Si os concentráis en la respiración podréis lograrlo de forma natural.

Cuando hayáis logrado centrar la vista en la espiral y la hayáis estabilizado, es cuando podréis empezar realmente. Primero tendréis que ver esa espiral que tenéis frente a vosotros como si fuera un hoyo, como si fuera un túnel que se introduce en la pared, cada vez más profundo.

Tenéis que mantener esa visión todo lo que podáis, forzando la visión hasta que consigáis hacerlo de forma sencilla y sin esfuerzo.

Tras esto, hay que volver a ver la espiral en su estado natural, totalmente plana y sin profundidad.

Hay que realizar esta secuencia varias veces, viéndolo en profundidad y después regresándolo a la normalidad. Hacedlo todas las veces que podáis y que no os resulte molesto.

¿Qué tal, lo habéis conseguido? Pues es el momento de complicarlo un poco, porque ahora hay que conseguir el proceso contrario. Si antes habéis buscado la profundidad, ahora debéis transformarlo en un cono. Debéis ver como si la espiral se convirtiera en un cono, y viniera hacia vosotros. hay que conseguir lo mismo que antes, que consigáis verlo casi sin esfuerzo y podáis mantener su visión de forma casi natural.

Ahora hay que devolverlo a su visión normal, relajando la mirada y centrándonos de nuevo en la espiral.

De igual manera que en el ejercicio anterior, hay que hacer esta secuencia todas las veces que podáis, aunque por supuesto, sin forzaros en exceso.
¿Habéis conseguido ver ambas perspectivas? Si no es así no os desaniméis. Seguro que con entrenamiento y esfuerzo lo lográis sin problemas. Ánimo y suerte.

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